Fundación

La Provincia Bética tuvo su origen en la antigua Custodia de Sevilla, erigida en el Capítulo General de Narbona de 1260.

En 1499 el Capítulo General de la Observancia, celebrado el 19 de mayo en Malinas decretó la segregación de la Custodia de Hispalense de la Provincia de Castilla.

Fue otorgado el consentimiento en el Capítulo provincial de Almazán. Alejandro VI confirmó la erección con la bula Super dominicum gregem, de 21 de septiembre de 1500.

Nombre oficial

La Custodia Hispalense, por decisión del Capítulo celebrado en Malinas el 19 de mayo de 1499, pasó a ser Provincia independiente de la Provincia de Castilla, con el nombre de BÉTICA. A resultas de ello el nombre oficial y completo es PROVINCIA BÉTICA DE LA ORDEN DE HERMANOS MENORES.

Sello del Ministro

Fray Francisco de Gonzaga después de dejar constancia de la creación de la Provincia Bética, añade: “el sello mayor es la imagen del Salvador atado a la columna y con dos flagelos a sus pies con los siguientes caracteres: “SIGILUM-MINISTER-PROVINCIA BAETICA”.

Sede del Ministro provincial de la Provincia Bética

Convento de San Antonio de Padua
San Vicente, 91
41002 SEVILLA

Reseña Histórica

  1. La Custodia Hispalense: antecedentes, erección y desarrollo.

Los orígenes de la Custodia Hispalense, su desarrollo y transformación en Provincia Bética, aunque en algunos aspectos ofrezcan dificultades históricas, por involución de personas, de conceptos y de hechos, pueden ser, en general, definidos y aclarados, a base de la documentación antigua de archivo, de crónicas y libros impresos que, en decurso de siete siglos, han tocado este tema.

La Custodia Hispalense, como ahora la Provincia Bética, fue siempre parte integrante de la Orden de los Frailes Menores, instituida por San Francisco de Asís para vivir en fraternidad la plenitud de la perfección evangélica, sirviendo al Señor en pobreza y humildad, sin bienes propios y con dedicación plena a la oración, al estudio, al trabajo y la predicación popular y aprobada verbalmente por el papa Inocencio III en 1209 y por el pontífice Honorio III, mediante la bula Solet annuere, de 29 de noviembre de 1223.

En la legislación del siglo XIII, como en la de otros siglos posteriores, las Custodias eran partes integrantes, de una provincia franciscana, de la que dependían jurídicamente, pero constituían una entidad específica dentro de la provincia, con la que mantenían escasa correspondencia. Eran  gobernadas   por  un  custodio, sujeto al ministro provincial que, entre otras competencias, tenía el derecho y obligación de asistir al Capítulo de la provincia, cuyos decretos eran comunes para toda la provincia, incluidas sus custodias.

La Custodia Hispalense fue siempre entidad dependiente de la Provincia Seráfica de Castilla, aunque, por circunstancias de lejanía y por constituir una porción regional definida, en este caso andaluza, tenía vida casi autónoma.

  1. Antecedentes de la Custodia Hispalense.

Sus antecedentes están comprendidos entre la victoria de las Navas de Tolosa (1212), lugar de la Carolina (Jaén), al pie de Sierra Morena, próxima al desfiladero de Despeñaperros, reportada por los ejércitos cristianos peninsulares al mando de Alfonso VIII de Castilla contra el almohade, mandado por AI-Násir y las primeras reconquistas de las ciudades andaluzas de Úbeda (1228) y  Baeza (1234) y al quedar estos territorios alejados del peligro mahometano, fueron muy pronto asistidos por los misioneros itinerantes de la naciente Orden de San Francisco, aprobaba por el papa Inocencio III en 1209.

En los antecedentes conviene distinguir dos tiempos:

El primer tiempo, comprende la visita de San Francisco a España (1213-1214), el paso de los protomártires de la Orden por Andalucía, camino de Marruecos, y de otros misioneros itinerantes llegados de Italia. Durante este período estuvo constituida la Provincia franciscana de Berbería (1233-1239), protoprovincia andaluza. Antes de ser constituida en provincia, era itinerante hasta que en 1228, con la fundación del Convento de Baeza, adquirió cierta estabilidad.

En 1239 el Capítulo general de la Orden, celebrado en Roma, anexionó los conventos de Úbeda, Baeza y Córdoba a la Provincia franciscana de Castilla, por tanto, la de Berbería fue canónicamente extinguida y los nuevos conventos que se establecieren en Andalucía serían parte integrante, en cuanto al gobierno jerárquico, de la Provincia de Castilla.

El segundo tiempo, es el de las reconquistas de las ciudades andaluzas, que estaban bajo la dominación árabe, por San Fernando III y por su hijo Alfonso X el Sabio, con fundaciones de casas fijas de la Orden (l248-l260). En cada ciudad reconquistada se fundaba un convento de la Orden.

  1. Erección y conventos de la Custodia Hispalense.

Fue decretada la erección de la Custodia Hispalense en el Capítulo general, celebrado en Narbona (Francia), en 1260, bajo la presidencia de San Buenaventura, ministro general de  la Orden de los Frailes Menores.

Recibió el nombre de Custodia Hispalensis y fue asignada a la Provincia Seráfica de Castilla, junto con otras siete custodias: Toledana, Murciana, Segoviana, Palentina, Burgalesa, Victoriana y Soriana. Su territorio comprendía toda Andalucía y la sede de gobierno, con residencia del custodio, estuvo siempre en el Convento de San Francisco de Sevilla.

“Considerando San Buenaventura que la Corte de los Reyes de Castilla estaba fija por aquellos tiempos en la Ciudad de Sevilla; y que por esta razón, era aquella ciudad la metrópoli civil del Reyno; conformándose con la disciplina antigua de la Iglesia, que fijó sus metrópolis eclesiásticas allí mismo donde estaban las metrópolis civiles; hizo al convento de Sevilla metrópoli regular de toda la provincia del Reyno, y por la misma causa dio a su Custodia la primacía sobre sus compañeras”

En el momento de su erección, la Custodia Hispalense fue formada por seis conventos (cinco de frailes y uno de monjas).

  1. Imposición de la Observancia

Fue imponiéndose con gran empuje en la  Custodia, de tal forma que hacia 1465 ya estaba prácticamente aceptada. Como consecuencia de esta realidad, se aplicó a la Hispalense el  régimen de Custodia de la Observancia, dependiente del vicario provincial Observante de Castilla. Este régimen tuvo sus orígenes en el Concilio de Constanza de 1415 y comenzó a aplicarse a nuestra Custodia hacia l434 y sobre todo durante el periodo de 1445 a 1465. En este último año ya estaba plenamente dibujada la Custodia Observante de Sevilla.

Cuando fue elevada a Provincia Bética (1499), casi todos los conventos de la Custodia Hispalense, bajo el impulso dado por sus propios hijos, por los Reyes Católicos Isabel y Fernando y por fray Francisco Jiménez de Cisneros, ya pertenecían a la Observancia, formando un conjunto de casas grandes y pequeñas, de modo que antes de 1499 la Custodia de Sevilla era, salvo algún pequeño reducto, Observante y como tal fue erigida en Provincia Bética de la Regular Observancia de San Francisco.

  1. La Provincia Bética
  2. La erección canónica

El Capítulo general de la Observancia Ultramontana, celebrado en Malinas, entonces perteneciente a la Provincia franciscana de Colonia, adoptó el 19 de mayo de 1499 el siguiente acuerdo: “Que la Custodia Hispalense, que abarca las casas de los reinos de Sevilla, Córdoba y Jaén, sea disgregada de la Provincia de Castilla y, agregadas las nuevas casas del Reino de Granada, sea erigida en Provincia, previo, sin embargo, el asentimiento de los Padres de la Provincia de Castilla en sus próximos comicios”.

La Provincia de Castilla, a quien correspondía, reunida en Capítulo, celebrado en Almazán (Soria) en 1499, otorgó su unánime consentimiento para la erección de la Custodia Hispalense en Provincia Bética.

Después, el 21 de septiembre de 1500e1 papa Alejandro VI, con su bula Super gregem dominicum, a instancia de los Reyes Católicos, para obviar algunas dificultades que habían surgido sobre la decisión capitular, erigió con autoridad apostólica la Provincia Bética de los Frailes Menores, dentro de la Observancia.

En el momento de su erección recibió la Provincia Bética 31 conventos de frailes y 14 monasterios de monjas de la Orden de Santa Clara, cuyos títulos y años de fundación están cuidadosamente registrados en el capítulo primero de este estudio

  1. Conventos de la Provincia Bética en 1499

En este primer periodo –ochenta y tres años- la Provincia fundó en su territorio 28 conventos, que sumados a los 31 que recibió en 1499 hacen un total de 59 casas, en ciudades, villas y despoblados, dentro de la Regular Observancia de San Francisco:

SAN FRANCISCO, en Granada (1507), Casa de Estudio. SAN ANTONIO, en Arcos de la Frontera (Cádiz) (1510), Casa de Estudio y Colegio Apostólico de misioneros. SAN ZOILO, en  Antequera (1541). SANTA MARÍA DE LA BELLA, en Lepe (Huelva) ( 1513), Casa de Recolección. SAN FRANCISCO, en Puerto de Santa María (Cádiz) (1525). SANTA MARÍA DE LORETO, en Espartinas (Sevilla) (1525), Casa de Estudios y Casa de Recolección. SAN FRANCISCO, en Ayamonte  (Huelva) (1527), Casa de Estudios y Casa de Recolección. SANTA MADRE DE DIOS, en Osuna (Sevilla) (1528), Estudio general. MONTE CALVARIO, en Osuna (Sevilla) (1529). SAN FRANCISCO, en Marchena (Sevilla) (1530), Casa de Estudio. SAN FRANCISCO, en Guadix (Granada) (1550). SAN ANTONIO, en Escacena del Campo (Sevilla) (1531). CORPUS CHRISTI, en  Morón de la Frontera (Sevilla) (1541), Casa de Estudios .SANTA MARÍA DE CLARINES, en Vejer de la Frontera (Cádiz)  (1552). SAN FRANCISCO, en Cádiz (1562), Casa de Estudio. SANTA MARÍA DE LA CONSOLACIÓN, en Algaida (Cádiz) (1564), Casa de Recolección. SANTA MARÍA DEL VALLE, en Sevilla (1566), Casa de Recolección. SAN FRANCISCO, en Lebrija (Sevilla) (1570). SAN PEDRO MÁRTIR, en Tebas (Málaga) (1573). SAN PABLO DEL DESIERTO, en Brenes (Sevilla) (1575). MADRE DE DIOS, en Lucena (Córdoba) (1558). SANTA ANA, en Andújar (Jaén) (1514). SAN FRANCISCO, en Rute (Córdoba) (1574 ), Casa de Estudios. SAN FRANCISCO, en Martos (Jaén) (1573 ), Casa de Estudios. SAN FRANCISCO, en Linares (Jaén) (1554).VERA CRUZ, en Cazorla (Jaén) (1553). SAN ESTEBAN, en Priego (Córdoba) (1515 ). SAN LORENZO, en Montilla (Córdoba) (1530). SAN FRANCISCO, en Alcalá la Real (Sevilla) (1546). SAN FRANCISCO, en Bujalance (Córdoba) (1537), Casa de Estudios.

También fundó dieciocho conventos de la Orden de Santa Clara:

SANTA MARÍA DE JESÚS, en Sevilla (l52O). MADRE DE DIOS, en Jerez de la Frontera (Cádiz) (1504). SANTA MARÍA DE GRACIA, en Utrera (Sevilla) (1515). PURÍSIMA CONCEPCIÓN, en Carmona (1516) Sevilla. REGINA COELI, en Sanlúcar en Barrameda (Cádiz) (1519). SANTA ISABEL, en Ronda (1542) (Málaga). LA CONCEPCIÓN, en Málaga (1503). SANTA CLARA, en Montilla (Córdoba) (1525). SANTA MARÍA DE LA PAZ, en Málaga ( 1521). SANTA ANA, en Osuna (Sevilla) (1550). SANTA JUAN BAUTISTA, en Cazorla (Jaén) (1500). SANTA CLARA, en Loja (Málaga) (1525). LA CONCEPCIÓN, en Vélez-Málaga (1512). SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES, en Granada (1538). BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, en Baeza (Jaén) (1560). LA ASUNCIÓN, en  Aguilar (Córdoba) (1553). LA CONCEPCIÓN, en Almería, (1511). SANTA CLARA, en Palma del Río (Sevilla) (1508), cedido después a la Provincia de los Ángeles

.

La Provincia, con numerosos conventos de frailes y monjas sujetas a su gobierno o dirección espiritual, con más de mil hermanos, con diversas instituciones: Orden Tercera, cofradías de penitencia y de gloria, centros de teología, filosofía, cánones y artes, templos con gran  frecuencia y asistencia de fieles, que sostenían las comunidades con suficientes limosnas y legados no estables y enaltecida con prodigios de santidad de sus mejores hijos en sus eremitorios y casas formales, respondía entonces por su fortaleza al emblema que el ilustrísimo Gonzaga le había asignado en su famosa crónica latina De Origine Seraphicae Religionis Franciscanae, en hermoso grabado renacentista de Giovanni Batista Crespi, centrado en las dos grandes columnas de Hércules, fijas en el mismo comienzo del Océano, cuyas tintas con expresiva leyenda de dos palabras Plus Ultra advertían la vitalidad y expansión de la Provincia: “Comprende esta Provincia dentro de sus límites las dos columnas de Hércules, que los antiguos sabios tenían comotérmino y meta de todo el orbe, por esta causa quiso proponerlas para sí como insignias, como algo célebre y digno de memoria”

No obstante, supo atenuar su grandeza con profunda humildad, tan digna de estima y fortaleza como las columnas hercúleas de sus insignias, escogiendo como sello oficial la figura de Jesucristo atado a la columna, que todavía figura en el sello de su ministro.

III. La Provincia Bética franciscana en el segundo período de su historia:(1583-1835)

El segundo período de la Provincia Bética franciscana se desarrolló en el contexto de la una sociedad moderna e ilustrada, distinta en su larga trayectoria. En su ámbito, entran el Siglo de Oro, esplendor de nuestra literatura: renacentista en el siglo XVI y barroca en el siguiente; la Ilustración caracterizada en el aspecto filosófico por extremada confianza en el hombre y en la capacidad de la razón humana, desarrollada entre 1715-1789, aproximadamente; la Revolución Francesa (1789-1799); con sus conocidas  consecuencias y la Guerra de la Independencia española (1808-1814); la decadencia de las Ordenes en el comienzo del siglo XIX y finalmente por las exclaustraciones decimonónicas.

El barroquismo, con sus distintas formas, especialmente en las celebraciones litúrgicas, en la música, en la predicación ampulosa, en las publicaciones complicadas, en la religiosidad popular y en las construcciones de conventos y templos, influyó notablemente en la vida exterior de la provincia, acorde con Andalucía, donde el barroco está tan presente en el arte y en la piedad.

  1. División de la Provincia Bética

La enorme extensión de la Provincia Bética, dilatada por toda Andalucía, madre ubérrima desde su erección como Custodia en 1260 y sobre todo desde el año 1499, en el que logró su propia autonomía, reclamaba a todas luces, su división o partición en dos provincias. En el espacio de doscientas cincuenta millas tenía la Provincia Bética 58 conventos de frailes y 35 de monjas.

La conveniencia de dividirlas era en el último cuarto del siglo XVI aspiración constante del gobierno general de la Regular Observancia de  San Francisco y de muchos hermanos de la provincia, aunque dentro de ella se advertían dificultades e incluso fuertes oposiciones.

Ya en el Capítulo provincial, celebrado en Baeza en 1576, presidido por fray Antonio Bellón, se expuso la conveniencia de dividirla en dos, pero suscitándose graves dificultades, el Capítulo se abstuvo y, en consecuencia no se llevó a cabo el intento. No obstante, la aspiración, fundamentada en una ineludible necesidad, derivada entre otras causas de la imposibilidad que tenía su ministro para visitar íntegramente la provincia –como era preceptivo y necesario- una vez durante el trienio de su oficio, la Orden se decidió siete años después, en 1883, a dividirla en dos provincias distintas: Bética y Granada.

La primera constituida por los conventos situados en los Reinos de Sevilla (Sevilla, Huelva y Cádiz) y la mayor parte del Reino de Málaga (Málaga, Ronda, Antequera, Marbella y Algaidas, junto a Archidona) y a la segunda, con el nombre de Provincia de Granada, se le adjudicó el territorio extendido por los Reinos de Córdoba, Jaén y parte del Reino de Málaga (Granada, Guadix, Baeza, Almería y Vélez-Málaga).

Aunque la Provincia de Granada no quedó contenta de la división por considerarla  “injusta y poco inconveniente”, la Congregación general de la Observancia celebrada en este mismo año, confirmó la división hecha y la forma en que la había realizado el ministro general fray Francisco Gonzaga, con la autoridad apostólica de Gregorio XIII, en el Capítulo de la Provincia Bética, reunido en San Francisco de Baeza, en 1563.

La Provincia Bética retuvo su antiguo y primitivo nombre, su antigüedad y sello oficial con la imagen de Cristo atado a la columna y su propia inscripción, y 31 conventos de hermanos y 15 monasterios de monjas y continuó su andadura, con nuevos empeños y con el mismo genero de vida y acción apostólica de la primera etapa.

  1. Conventos de la Provincia Bética

Para constancia presento la relación de conventos y monasterios, asignados a la Provincia Bética, cuyas fechas de fundación están reflejadas en otros lugares de este estudio:

San Francisco en Sevilla. Santa María del Valle, en Sevilla. Santa María de los Angeles, en Alcalá de Guadaira. San Francisco, en Jerez de la Frontera. Santa María de la Rábida, en Palos de la Frontera. Santa María de la Esperanza, en Moguer. Santa Eulalia, en Marchena. San Francisco, en Marchena. Santa María de las Veredas, en Utrera. San Sebastián, en Carmona. Santa María de Jesús, en Sanlúcar de Barrameda. San Francisco, en Gibraltar. San Antonio, en Écija. San Francisco, en Ronda. San Luis de Tolosa, en Málaga. San Zoilo, en Antequera. San Antonio, en Arcos de la Frontera. Santa María de la Bella, en  Lepe. San Francisco, en Puerto de Santa María. Santa María de Loreto, en Espartinas. San Francisco, en Ayamonte. Madre de Dios, en Osuna. Monte Calvario, cerca de Osuna. San Antonio, en Escacena del Campo. Corpus Christi, en Morón de la Frontera. Santa María de Clarines, en Vejer. San Francisco, en Cádiz. Santa María de Consolación, en Algaidas. San Francisco, en Lebrija. San Pedro Mártir, en Tebas. San Pablo de la Breña del Desierto, en Montellano (Sevilla), cerca de Morón.

Este mismo Capítulo asignó a la Provincia Bética quince conventos de monjas: Santa Clara, en Sevilla. Santa Inés, en Sevilla. Santa María de Jesús, en  Sevilla. Madre de Dios, en  Jerez de la Frontera. Santa Clara, en Moguer. Santa Clara, en Marchena. Santa María de Gracia, en Utrera. Santa Clara, en Carmona. La Concepción, en Carmona. Regina Coeli, en Sanlúcar de Barrameda. Santa Inés del Valle, en Écija. Santa Isabel, en Ronda. La Concepción, en Málaga. Santa María de la Paz, en  Málaga. Santa Ana, en Osuna. Santa Clara, en Alcalá de Guadaira. La Concepción, en Vejer. Santa Clara, en Ayamonte. La Concepción, en Marchena. La Concepción, en Antequera.

Posteriormente, la Provincia Bética fundó nuevos conventos, como el de San Buenaventura, en Sevilla (1600) o el de San Francisco, en Huelva (1588), y permitió de dentro de sus límites territoriales -a pesar de ser bastante reducidos- se fundase la Provincia de San Diego de Andalucía, de Franciscanos Descalzos, y varios conventos de la Provincia de los Ángeles, de la Observancia reformada. Asimismo, la Orden de Santa Clara fundó nuevos monasterios, como el de Santa Clara, en Gibraltar (1586) o el de Santa Clara, en Morón de la Frontera (1590).

  1. Conventos de la Provincia de Granada

Para constancia escrita traemos aquí la relación de conventos y monasterios asignados a la Provincia de Granada, cuya fecha de fundación están reflejadas en otros lugares de este estudio.

San Francisco, en Córdoba. San Francisco, en Úbeda. San Francisco, en Baeza. San Francisco del Monte, en Adamuz. San Francisco, en Arrizafa. San Francisco, en Jaén. San Francisco, en Loja. San Francisco, en Baza. San Francisco, en Guadix. San Francisco, en Almería. San Francisco de la Alhambra. Santiago, en Velez-Málaga. San Francisco, en Alcaudete. San Luis, en La Zubia. San Francisco, en Granada. Santa Ana en Andújar. San Esteban, en Priego. San Lorenzo, en Montilla. San Francisco, en Bujalance. San Francisco, en Alcalá la Real. Madre de Dios, en Lucena. San Francisco, en Baena. San Francisco, en Cazorla. San Francisco, en Linares. San Francisco, en Martos. Santa María de Jesús, en Rute.

En este mismo Capítulo se asignaron a la Provincia de Granada, diecinueve monasterios de monjas:

Santa Catalina, en Córdoba. Santa Clara, en Úbeda. Santa Clara, en Jaén. San Antonio, en Baeza. Santa Clara, en Andújar. Santa Cruz, en Córdoba. Santa Inés en Córdoba. Santa Isabel de los Ángeles, en Córdoba. Santa Clara,  en Alcaudete. Santa Isabel de los Ángeles, en Baeza. San Nicasio, en Úbeda. Santa Isabel, en Granada. San Juan Bautista, en Cazorla. La Concepción, en Velez-Málaga. Santa Clara, en Montilla. Santa María de los Ángeles, en Granada. Bienaventurada Virgen María, en Baeza. Asunción, en Aguilar. La Concepción, en Almería.

  1. La Provincia Bética restaurada (1888-1999)

En período de siete años comprenden los antecedentes de la auténtica Restauración de la Bética franciscana. No es correcta la afirmación, bastante difundida en la Provincia, que fija el comienzo de la Restauración en 1881.

  1. Precedentes de la Restauración

El período iniciado en 1881 y concluido en 1888 debe considerarse como precedente de la verdadera restauración. En este año, como lo acreditan fehacientes documentos, comenzó en Loreto la reanudación de la vida conventual por religiosos Observantes de la Provincia de San Luis de Aquitania que, legítimamente autorizados, instalaron en el Convento de Nuestra Señora de Loreto una comunidad de su propia Provincia, sujeta en toda a ella.

Así lo entendieron los hermanos franceses, expulsados violentamente de Francia por las leyes exclaustrantes del ministerio de Ferry, en 1880, y, en consecuencia, cuando lo juzgaron oportuno, levantaron su fundación lauretana y marcharon a otros 1ugares, aunque la segunda fundación canónica de Loreto, alcanzada por los franceses en 1881 y concedida para establecer una casa de la Orden, después de las prohibiciones de la exclaustración de Regulares y de la desamortización eclesiástica continuó siendo válida después de la marcha de nuestros hermanos franciscanos de la Provincia de San Luis de Aquitania.

El año 1881 debe ser considerado como  reanudación de la vida franciscana en  el antiguo territorio de la Provincia Bética y no como inicio de la Restauración de la Provincia Bética, que se efectuó unos años después.

Por tanto, los siete años, en los que el convento de Santa María de Loreto estuvo sujeto, primero a la jurisdicción de la Provincia de San Luis de Aquitania (1881-1884); después a la inmediata dependencia del ministro general (1884-1886) y, por último a la Vice-Comisaría Apostólica de España, con directa dependencia, fueron ocasión para iniciar después la Restauración de la Provincia Bética.

  1. Erección,conventos y régimen de la Custodia de la Provincia Bética: 1888-1892

La fecha del 18 de abril de 1888 es ciertamente el inicio canónico de la antigua Provincia Bética. Tras varios trámites el vicecomisario general apostólico de la Regular Observancia en España, fray Francisco Sáenz de Urturi, con facultades de vicario general, expidió un decreto, con poder bastante, de erección de la Custodia de la Provincia Bética, formada por los siguientes conventos:

SANTA MARÍA DE LORETO, en Espartinas (Sevilla), devuelto a la Orden en 1881.

MADRE DE DIOS, en Lucena (Córdoba), devuelto a la Orden en 1885.

CORPUS CHRISTI, en Morón de la Frontera (Sevilla), devuelto a la Orden en 1887.

Como era lógico y preceptivo se impuso en un principio el régimen de Custodia, porque con tres conventos , por exigencias legales, no era posible imponer el régimen de comisaría de una provincia. Años después, la Orden incorporó a la custodia los conventos de

SAN BUENAVENTURA, en Sevilla, devuelto a la Orden en 1890.

SAN FRANCISCO, en Cádiz, devuelto a la Orden en 1891.

Fray Mariano de San José Font y Turner fue con nombre de custodio, el superior mayor de la referida Custodia de la Provincia Bética.

La Custodia celebró Congregación intermedia en el Convento de Santa María de Loreto el día 24 de mayo de 1891, presidida por fray Mariano de San José. El acta de esta congregación está inserta, -como significativo lazo de unión- en último Libro de Actas Definitoriales, Capitulares y Congregaciones de la Provincia Bética, abierto el 8 de abril de 1815, que se guarda en nuestra Curia Provincial. El acta dejó bien expresada esta intencionalidad:

“A los cincuenta años de haber sido expulsados violentamente los Regulares de España, la  Providencia de Dios, que vela de un modo especial sobre ellos, ha dispuesto que se restaurara felizmente nuestra Provincia de Andalucía por lo que se reanudan en este Libro las Actas en ese lapso de tiempo interrumpidas”

  1. Provincia Bética con régimen de comisaría provincial: 1892-1901

Cuando la custodia alcanzó el número de cinco conventos y avanzaba en su desarrollo, el vicecomisario general apostólico, con facultades de vicario general fray Serafín Linares expidió el decreto Injuncti Nobis, de 27 de octubre de  1892,  en el que se ordena la supresión del nombre de Custodia y la reasumisión del  título de PROVINCIA BÉTICA y nombra a fray Mariano de San José y Turner, comisario de la Provincia Bética, que por carecer del número exigido de conventos y de otros requisitos, quedaba sujeta al régimen de comisaría, a tenor de la legislación de la Orden.

La comisaría fue formada con los cinco conventos que tenía la custodia y con las casas de  SAN FRANCISCO, en Jerez de la Frontera (Cádiz), devuelto a la Orden en 1893.

NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA, en Fuente del Maestre (Badajoz), devuelto a la Orden en 1894.

PURÍSIMA CONCEPCIÓN DEL PALANCAR, en Pedroso de Acím (Cáceres), devuelto a la Orden en 1895.

En el Capítulo general celebrado en Roma, en 1897 fray Mariano de San José fue elegido definidor de la Orden, cesando, por tanto en su cargo de comisario provincial.

La provincia, durante el tiempo en que fue regida como Comisaría, celebró en 1895 Congregación provincial presidida por fray Serafín Linares, comisario general apostólico, con facultades de vicario general, en la que fue reelegido en su cargo fray Mariano de San José y se celebraron las elecciones y nombramientos de los oficios de la provincia y de los conventos, como se acostumbra hacer en los Capítulos.

En este mismo año, el referido comisario general apostólico nombró a fray Cipriano María Alzuru y Llompart comisario de la Provincia Bética, que permaneció en el cargo hasta 1901, en el que la provincia obtuvo su régimen ordinario, como las demás provincias de la Orden.

  1. Conventos de la Provincia en el siglo XX

Durante el siglo XX la Provincia Bética en su continuo y feliz desarrollo ha practicado la vida franciscana en el contexto eclesial y social de los acontecimientos, que se han producido en la Iglesia y en España.

Primero, en la Iglesia, con su tradicional andadura en la primera mitad del siglo, período llamado anteconciliar y con su eficaz renovación emprendida por el Concilio Vaticano II, convocado por Juan XXIII y celebrado durante los años 1962-1965, con el posconcilio, de favorable y positiva acogida, pero también marcado por una progresiva decadencia de vocaciones religiosas y de perseverancia en la vida profesada.

La Provincia Bética, como se pondrá de manifiesto en esta historia, ha corrido pareja con la Iglesia y con la familia franciscana, con notable fruto de renovación.

Segundo, en la vida civil de este siglo, marcada durante los años 1901-1936, por cambios y vaivenes políticos, muchos hostiles a la Iglesia y a las Ordenes religiosas; por la infausta Guerra civil española  durante el trienio 1936-1939; por la posguerra y dictadura durante los años 1939-1975, en una España confesional católica y, últimamente, por la monarquía de Juan Carlos I y la democracia constitucional, con gobiernos de distintos partidos y por la creación de la Autonomías. Dentro de este tejido social la provincia ha marchado al ritmo de la renovación conciliar y franciscana, recibidas y alentadas por nuevas normas y orientaciones.

La recién restaurada Provincia avanza en su propio desarrollo, restaurando o fundando conventos donde podía, sin tener en cuenta las limitaciones de su antiguo territorio, señalado en el Capítulo de 1583. En 1901 ya había llegado a su plenitud como Provincia.

En 1901, buen comienzo de siglo, celebró en Sevilla, caput Provinciae Baeticae, en el Convento de San Buenaventura, su primer Capítulo, continuación histórica de los 111 Capítulos de la Provincia Bética, celebrados antes de su Restauración.

La Provincia Bética franciscana, tras los avatares del siglo XIX, entró en el siglo XX con siete conventos restaurados, más otro, el de Corpus Christi de Morón de la Frontera, que dejó antes de iniciarse el siglo. Había alcanzado en 1901 su plenitud como Provincia dentro de la Orden de Frailes Menores.

También en las postrimerías del siglo XIX, León XIII había expedido el 4 de octubre de 1897, accediendo a los deseos del Capítulo general celebrado dos años antes, la Constitución Felicitate quadam, en cuya virtud se hacía dentro de la Regular Observancia la famosa unión leonina de las familias de Observantes, Reformados, Descalzos y Recoletos, bajo la sola denominación y régimen de Orden de Frailes Menores. Por tanto, la Bética dejaba su denominación de Provincia de la Regular Observancia y entraba en el único denominador de Orden de los Hermanos Menores o Franciscanos.

Siete conventos tenía la Bética restaurada. Después, desarrollándose continuamente por donde podía, sin perjuicio de derechos ajenos y sin que hubiera por parte de la Orden limitaciones estrictas, incorporó a su territorio antiguo la Provincia civil de Córdoba y dos regiones más: Extremadura y Canarias. Extremadura en 1894, con la fundación del Convento de Nuestra Señora de la Esperanza de Fuente del Maestre y las Islas Canarias en 1905, con la fundación del Convento de San José del Puerto de la Luz.

Ubicada la Provincia en Andalucía, Extremadura y Canarias, desde 1901 hasta 1999 ha fundado diecinueve casas:

SAN JOSÉ, en el Puerto de la Luz, en Las Palmas de Gran Canaria (1905).

SANTA MARÍA DE GUADALUPE, en Guadalupe (1908).

SAN ANTONIO DE PADUA, en Cáceres(1914).

SAN MIGUEL DE LAS VICTORIAS, en La Laguna (l9l7).

SAN ANTONIO DE PADUA, en Las Palmas de Gran Canaria (1921).

SANTA MARÍA DE LA RÁBIDA, en Palos de la Frontera (1920).

SAN PEDRO DE ALCÁNTARA, en Santa Cruz de Tenerife (1924).

SAN ANTONIO DE PADUA, en Sevilla (1935).

SAN ANTONIO DE PADUA, en Montijo (1943).

SANTA MARÍA DE GUADALUPE, en Belalcázar (1948).

NUESTRA SEÑORA DE LA VICTORIA, en Puente Genil (1949).

SAGRADA FAMILIA, en Fuenteovejuna (1949).

SANTA MARÍA DE GUADALUPE, en Córdoba (1970).

NUESTRO PADRE JESÚS DE LA PASIÓN, en Las Corchuelas en Dos Hermanas (Sevilla) (1970).

FRATERNIDAD, en La Algaba (Sevilla) (1979).

MADRE DE DIOS ,en Villanueva de la Serena(1983).

SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES, en Cáceres(1984).

NUESTRA SEÑORA DEL ÁGUILA,en Sevilla (1988).

SAN FRANCISCO DE ASÍS, en Mérida (1995).

En el siglo XIX suprimió canónicamente el Convento de Corpus Christi en Morón de la Frontera (1893) y en el siglo XX, por entrega a la Provincia de Granada, perdió el Convento de San Francisco de Cádiz (1949) y el Convento de San Francisco de Jerez de la Frontera (1949) y suprimió los Conventos de San Antonio de Padua, en Montijo (1966), Sagrada Familia en Fuenteovejuna (1970), Nuestra Señora de la Esperanza, en Fuente del Maestre (1983), Nuestra Señora de la Victoria, en Puente Genil (1983), San Pedro de Alcántara, en Santa Cruz de Tenerife (1983), reabierta en 1989, la Fraternidad de la Algaba (1983), Nuestro Padre Jesús, en Dos Hermanas, llamada La Corchuela y Madre de Dios en Villanueva de la Serena (l995). Total: 10 casas suprimidas desde la restauración de la Provincia.

En lo que atañe a fundación de nuevas casas en nuestra Provincia, es significativo el número de conventos construidos o recibidos. Fue altamente favorable la incorporación de los territorios de Extremadura, Islas Canarias y provincia civil de Córdoba, nemine reclamante, a la Provincia Bética.